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Encontrar Información en Textos

  1. Encontrar Referencias
  2. Encontrar los Textos
  3. Analizar Textos
  4. Presentar los Resultados


Cuando tenemos un problema práctico sobre el cual queremos información, no siempre es necesario emprender el camino más difícil, es decir, reunir los datos empíricamente. Puede muy bien ocurrir que alguien haya ya tropezado con un problema similar y tal vez hallase una solución apropiada para ello. Con frecuencia este saber ha permanecido como conocimiento tácito del sector de actividad o profesión y no es fácilmente accesible al investigador; pero, si ha sido documentado en un libro o en un artículo, podemos encontrar el documento mediante una búsqueda de referencias.

Incluso si el investigador no encuentra la solución completa a su problema en documentos anteriores, los documentos suelen contener datos útiles relacionados con su problema, como los siguientes:

Al estudiar la bibliografía, podemos obtener un cuadro general de las áreas en que existen problemas interesantes y soluciones útiles. Gracias a ello, el investigador suele extraer un panorama más claro de su problema; sera capaz de delimitar el problema o el grupo de objetos que pueden estudiarse mejor; y eso ayuda a elegir el método para el estudio empírico.
Ello también es fuente de inspiración: es educativo leer textos que demuestran (al menos los mejores lo hacen)  experiencias profundas de investigación, inteligencia y precisión.

Direcciones en el WWW sobre los métodos del estudio bibliográfico:

Encontrar Referencias

Las fuentes textuales que pueden servir al investigador incluyen Empezadas las pesquisas, pocas veces será tan afortunado el investigador como para que los textos que tendrá que estudiar estén ya identificados y a mano. En lugar de esto, la situación habitual es que el investigador conoce tan sólo el problema y también que su solución se la facilitarán tal vez algunos textos; pero los títulos y localizaciones de esos textos le son desconocidos. En tal caso, la primera tarea será identificar los textos relevantes, esto es: encontrar referencias a ellos.

¿Dónde buscar referencias?

Cuando se busca en una base de datos que contiene millones de referencias, tenemos que explicar a la máquina qué es lo que vamos a buscar. En otras palabras, debemos delimitar la búsqueda. Pueden ser delimitadores, por ejemplo, Si obtenemos demasiadas referencias, podemos posteriormente limitar nuestra búsqueda, combinando delimitadores, por ejemplo, dando dos o más palabras de búsqueda que deben simultáneamente aparecer en la referencia, o dando un rango de años de publicación.

Una vez satisfechos con la búsqueda, es aconsejable guardar los resultados en papel o en un disquete, para posteriormente examinarlos en detalle.

Muchas veces sería interesante saber si se da el caso de que haya un proyecto de investigación en marcha en algún sitio, en que está tratando una cuestión particular, pero sobre la que todavía no se ha publicado nada. Tales proyectos en curso son a veces mencionados en informes de congresos; podríamos preguntar al bibliotecario por los últimos.
Otro método es sondear a los investigadores que conocemos, o colocar una nota en los grupos de noticias (newsgroups) en el WWW, pidiendo contactos a otros investigadores que compartan los mismos intereses. Algo similar ocurre con las listas de distribución (mail lists), que llegan a los participantes en forma de mensajes de correo electrónico y suelen tener un acceso más restringido, y menor volumen de correo que los grupos de noticias, pero en muchas ocasiones un alto grado de cooperación. Existen buscadores y repertorios de listas de distribución, como el de la red de investigación española RedIris.

Algunos institutos de investigación publican listas de proyectos en curso. En el WWW puedes encontrar por ejemplo los siguientes,

Fuentes estadísticas

Las estadísticas públicas son informes anuales o mensuales de organizaciones públicas o comerciales. Contienen principalmente cifras sobre producción, gasto público, personal, etc. Cuando se imprimen en forma de libro pueden encontrarse en las bibliotecas. De otro modo, el investigador ha de solicitarlas directamente en las instituciones correspondientes, un método que tiene también la ventaja de proporcionarle las cifras más actualizadas.

Las estadísticas internacionales se publican por ejemplo por:

Algunas estadísticas nacionales Algunas colecciones de enlaces donde es posible encontrar servidores de otros países u organismos internacionales Las empresas privadas también suelen producir estadísticas sobre cuestiones de gestión, tales como las cantidades de producción y gastos en varios departamentos; estas estadísticas suelen mantenerse muy confidencialmente, puesto que las compañías rivales podrían beneficiarse demasiado de los informes de productividad. Sin embargo, si estamos haciendo un estudio interno para la empresa, tal vez se nos permita leer estos informes.

Cartas y otros documentos

En las bibliotecas podemos encontrar muchos libros sobre historia, pero si vamos a estudiar temas específicos no tratados en libros, tendremos que buscar nuestro propio material de fuentes documentales en archivos, ya sean privados, empresariales o públicos. "Histórico" no significa estudiar la Antigüedad; incluso las cosas que ocurrieron hace una hora son historia. Para el estudio de tales acontecimientos recientes tendremos también a nuestra disposición otros métodos, tales como la entrevista a testigos oculares; pero los documentos tienen la ventaja de que no cambian con el tiempo. De forma similar, las intervenciones del investigador no cambiarán los documentos, a diferencia de lo que puede ocurrir con las reminiscencias que reuniremos a través de las entrevistas personales.

Los documentos son un material especialmente fructífero en el caso de que estemos estudiando las operaciones de una organización que mantiene regularmente archivos. Igualmente, cuando estemos interesados en la vida de un artista u otra persona singular, podemos encontrar en ocasiones legajos con cartas, diarios, recibos, facturas, etc. que tendrán al menos alguna relación con la persona que estemos estudiando (aunque no necesariamente con la cuestión que desearíamos estudiar). Los papeles privados de artistas famosos y otras personas relevantes en muchas ocasiones se conservan en archivos, públicos o privados, que permiten el acceso a los investigadores para el estudio. En el caso español, un organismo que puede facilitarnos información sobre archivos es el Centro de Información y Documentación de Archivos (CIDA), del Ministerio de Educación y Cultura. Existe también un Censo-Guía de Archivos Iberoamericanos consultable desde Internet. Para el caso de Finlandia hay que citar los Archivos Nacionales Finlandeses.

Encontrar los documentos que nos  interesan puede llegar a ser problemático si no hay una única persona u organización en que podamos centrar la búsqueda. Entre los materiales escritos utilizables en ocasiones como fuentes contamos con diarios y revistas. Suelen ser especialmente usadas como fuentes, o como objeto de estudio, sus críticas de arte, editoriales y cartas al director. Otras posibles fuentes pudieran ser los anuncios y los catálogos de exposiciones. Cuando Roland Barthes estudió la semiótica del vestido en The Fashion System (1983), su única fuente fueron dos años de dos revistas de moda. Antiguamente las casas editoriales solían guardar muestras de su producción, pero hoy estos archivos corren el riesgo de ser destruidos, como ocurrió durante los pocos años en que Päivi Hovi necesitó para completar su estudio sobre la publicidad finlandesa del arte de 1890 a 1930. Sin embargo, un creciente número de museos están hoy especializándose en varias ramas de la producción industrial y han sido capaces de rescatar muchos archivos de empresas comerciales que han cesado en su actividad.

Encontrar los textos

El siguiente paso en el estudio bibliográfico será seleccionar y marcar las referencias que interesen dentro de la lista producto de la búsqueda en la base de datos. Posteriormente habrá que localizar los libros y artículos marcados.

El listado que resulta de la búsqueda bibliográfica siempre contiene al menos una biblioteca en que podemos encontrar el libro. No hay mayor problema si resulta que la biblioteca es extranjera. Con un coste pequeño, la mayor parte de las bibliotecas podrán enviar el libro por correo, o enviarán copias en papel o las páginas que necesitemos por fax. Esto no será necesario si existe un ejemplar del libro en una biblioteca de nuestra localidad, así que puede ser oportuna una nueva búsqueda en la biblioteca local. En algunos países, todas las bibliotecas científicas y universitarias tienen un catálogo común. Antes de encargar libros de fuera, debemos examinar este catálogo. La búsqueda es sencilla cuando ya conocemos nombre del autor y título. En cualquier caso, si al final utilizamos los Servicios de Préstamo Interbibliotecario, éstos recurrirán siempre a la biblioteca más accesible para ellos, o incluso nos remitirán directamente a ella si localizan en una biblioteca de nuestra localidad el libro  buscado.

Una vez en la biblioteca, el investigador sabrá dónde están situados los libros que busca mirando sus signaturas. La signatura indica la ubicación de las obras.

En las bibliotecas con sistema de libre acceso, los libros están en los estantes separados por secciones temáticas y dentro de éstas en orden alfabético de acuerdo con la palabra principal. La palabra principal es el apellido del autor o la primera palabra (aunque no un articulo determinado o indeterminado) de una publicación periódica. Si la publicación no tiene autor o si tiene más de tres, la palabra principal suele ser el título de la publicación. En un fichero informatizado o en fichas de cartulina, la palabra principal se resalta, subrayándose o escribiéndose en mayúsculas.

Debemos tomar la signatura del libro y la palabra principal una vez aparezcan en pantalla. Siempre las necesitaremos, ya sea el investigador el que haya de buscar el libro o si se tiene que pedir al personal bibliotecario (en caso de que el libro no esté en libre acceso).

En el WWW hay ahora textos completos en inglés de al menos 1200 libros frecuentemente citados, como los principales textos de los filósofos y dramaturgos clásicos griegos y romanos y muchos filósofos posteriores como Descartes, Kant, Locke, Mill, Hume y Marx. Aquí encontrarás una lista. Algunos libros existen también en CD-ROM.

Analizar textos

Una vez obtenidos los libros, querremos usarlos para nuestro estudio en la biblioteca y es probable que pronto hagamos fotocopias de las páginas interesantes, de modo que podamos organizarnos para devolver los libros a su debido tiempo. No debe olvidarse el identificar cada página de nuestras copias con el título y autor del libro.
Junto a esto, debiéramos copiar estos nombres y los demás datos bibliográficos en un fichero especial de texto que con el tiempo se convertirá en la bibliografía de nuestro trabajo ya acabado.

Si nuestros documentos incluyen textos manuscritos antiguos, tendremos el problema de la paleografía. En las bibliotecas encontraremos manuales con muestras de textos de países y épocas varios. Un ejemplo lo tenemos en la ilustración de la derecha, que muestra letras manuscritas alemanas del siglo XIX (de una guía publicada por los Archivos Nacionales Finlandeses). Sin embargo, el mejor método es con frecuencia consultar a un experto en estudios históricos.

En los siguientes párrafos desarrollaremos los métodos de investigación para documentos y textos que están hechos para reunir información sobre hechos empíricos (incluyendo opiniones). Los métodos de estudio del documento o texto en sí mismo, como obra de arte, no se tratarán aquí..

Crítica de fuentes

En principio, el investigador no debe aceptar ninguna afirmación incondicionalmente y sin sentido crítico. Sin embargo, llevaría demasiado tiempo confrontar toda información aparecida en cada libro que el investigador utilice. De modo que la práctica habitual es aceptar todo lo publicado en una serie de publicaciones científicas sin someterlo a una nueva validación. Lo mismo se aplica a textos en enciclopedias y manuales escritos por autores generalmente respetados.

No obstante, el investigador probablemente querrá usar textos impresos de muchas fuentes, con grados varios de credibilidad. Entre estos pueden contarse, por ejemplo, noticias en periódicos. Las más de ellas probablemente son ciertas, pero algunas no lo son en absoluto; de modo que precisan evidentemente alguna verificación.
Los textos que el investigador usualmente escruta con mayor circunspección son los documentos privados, especialmente autobiografías y otros "relatos" que el individuo ha construido después de los acontecimientos que describe. Entre los documentos, impresos o manuscritos, lo que viene a haber es un continuum de credibilidad; y el investigador precisa una selección de herramientas para comprobar y someter a crítica estos documentos.

El método más eficiente para descartar la información falsa es el análisis cruzado de los datos, obteniendo información de fuentes paralelas. En algunos casos las fuentes serán todas documentales. En otros, podrás encontrar testigos y entrevistarlos o tal vez puedas visitar el lugar del objeto o acción original y registrar cualquier cosa que allí pueda hallarse.

La crítica de fuentes llega a ser difícil si no hay disponible información paralela y si solo tienes un documento como única fuente. Si ese es el caso, debieras intentar encontrar respuestas a cuestiones tales como las que presenta F.S. Chapin en su libro Field work and social research (1920) p. 37:

El objetivo de la crítica de fuentes es eliminar afirmaciones que no son ciertas y que el autor trata de presentar como ciertas. Sin embargo, la crítica de fuentes no debiera ser aplicada a las opiniones y valoraciones -- cada cual tiene derecho a presentar una opinión y el investigador no tiene derecho a censurarla.

La crítica de textos es pertinente cuando el material únicamente consiste en textos sobre el mismo tema y estos textos en parte difieren y en parte son semejantes, pero en ellos apenas hay información alguna de fondo sobre los orígenes del texto. Esto suele ser el caso cuando estudiamos el folclore o textos que se remontan a la antigüedad. El fin es reconstruir el original, principalmente sobre la base de las copias.
Por ejemplo, los Diez libros de la Arquitectura de Vitruvio han sobrevivido a la Edad Media sólo en la forma de diecisiete copias, todas ellas distintas, y cada cual conteniendo muchos errores gramaticales obvios. Hoy nos gustaría saber lo que el Sr. Vitruvio, que vivió en el siglo I de nuestra Era, escribió realmente, sin perder de vista la posibilidad de que ya él cometiera algunos de los fallos gramaticales.

El análisis de errores puede ser usado en la crítica textual. Trata de fallos ortográficos, añadidos, abreviaturas y otros detalles que aparecen en algunos de los textos pero no en todos. Algunas de estas diferencias parecen ser puros errores hechos por el copista. Algunos tal vez han sido causados por negligencia, luz inadecuada, mala visión o falta de dominio por el copista del latín o griego. Algunas partes han sido deliberadamente omitidas como "inútiles" por alguien, mientras que otro copista erudito ha añadido algo "que faltaba" en el texto o incluso cambiado el texto para hacerlo más apropiado o ponerlo al día. (Ya hemos hablado de posibles motivos para cambios, bajo el encabezado Crítica de fuentes.)

Si dos textos contienen la misma peculiaridad que en otros falta, eso revela que uno de los textos ha servido como fuente para el otro; si la datación de los textos puede ser verificada en alguna otra parte, se puede suponer que el texto que contiene menos errores gramaticales o que mantiene palabras omitidas en el otro es el más antiguo. (Por supuesto, siempre debiéramos considerar también la posibilidad de que el copista del último texto dominase la gramática mejor que su predecesor y corrigiese las faltas del texto anterior.)

La primera intención de la crítica textual es formar lo que se llama un árbol de los manuscritos, como se ve en la ilustración de la derecha. Las letras A-K se refieren a los manuscritos existentes.

  1. La primera fase del análisis de errores puede ya revelar que algunos textos son simple copia de otros todavía existentes, porque no contienen más que el mismo texto que los precedentes, con algunas omisiones y errores característicos. Están representados por los manuscritos I, J and K en el gráfico. Estas últimas copias pueden ahora ser descartadas..
  2. En la siguiente fase, atendemos a las relaciones entre los manuscritos restantes: A...H.  Aquí, toda posible información sobre datación, particularidades físicas, localización y conservación de los textos debe ser tomada en cuenta. Si no hay información adicional, los manuscritos pueden ser agrupados en categorías como descendientes de unos manuscritos anteriores hipotéticos (Y1, Y2 y Z en el gráfico) simplemente sobre la base de los errores que se repiten en ellos.
  3. La última fase es reconstruir los textos anteriores que han servido de base para los restantes y que han desaparecido (Z, Y1 y Y 2 en el gráfico) y final reconstruir la raíz común a todos ellos. Esto debe ser hecho considerando cuidadosamente el elegir y combinar los textos que se conservan, tal vez en casos excepcionales también corrigiéndolos. Las deducciones y soluciones debidas al investigador deben ser indicadas en el texto de nuestro trabajo.
Un buen conocimiento general y comprensión de la cultura del momento en que los textos fueron escritos y de aquel en el que fueron copiados son, naturalmente, de una gran ayuda en la reconstrucción del original (aunque tal conocimiento deba ser aplicado cuidadosamente, con vistas a no escribir una especie de novela histórica en lugar de un estudio).

Investigación hermenéutica

Nuestros problemas no han desaparecido cuando hemos encontrado y recibido los libros y documentos que pretendemos examinar. Con mucha frecuencia surge un problema nuevo cuando encontramos que el texto nos deja en la duda sobre lo que escritor realmente quería decir. Si el autor ya no está entre nosotros y, por tanto, no puede explicar las zonas oscuras, tal vez decidamos usar el método hermenéutico.

En el siglo XVII la palabra "hermenéutica" fue aplicada a la interpretación de la Biblia. La palabra se refiere a Hermes, que de acuerdo con un mito antiguo tenía la tarea de transmitir los mensajes de los otros dioses al pueblo. Wilhelm Dilthey (1833 - 1911) y otros extendieron el uso de la técnica hermenéutica a todo tipo de textos y hoy es también usada para analizar producciones no textuales de la cultura humana. El paradigma de la hermenéutica moderna se explica en profundidad en Wahrheit und Methode (1960) por Hans-Georg Gadamer.
 

El fin de la hermenéutica es obtener una comprensión más profunda de tu objeto. El método principal es inspeccionar el objeto desde perspectivas alternas.

El punto de partida en las inspecciones es la primera comprensión, o el conocimiento preliminar que tenemos cuando comenzamos el estudio (que es algo que siempre hay, aunque pueda estar poco claro o ser bastante equivocado). Durante el proceso de inspección podemos alternar la perspectiva o examinar el objeto desde varios enfoques. Cada nuevo examen mejora nuestra comprensión del objeto. Del mismo modo, cuando volvamos a un ángulo que ya hemos usado,  seremos con frecuencia capaces de encontrar nuevos aspectos, porque entre tanto las otras visiones han mejorado nuestra sensibilidad para encontrar nuevos aspectos de los hechos e interpretaciones que ya previamente eran bien conocidos.
 

La alternancia de los puntos de vista es llamada círculo hermenéutico (o espiral hermenéutica, si queremos dar a entender que vamos a llegar a alguna parte con el método). Continuamos con ello hasta que el cambio a un nuevo ángulo ya no produzca ningún hallazgo interesante.
 

La pareja más habitual de puntos de vista entre los que alternar es la compuesta por la visión global del objeto, en alternancia con una visión detallada de los componentes de dicho objeto. Estas dos visiones son a la vez posibles y fructíferas en casi todo proyecto de investigación. La idea se muestra en el diagrama de la derecha.

Un ejemplo frecuentemente citado de alternancia de las visiones global y detallada es la lectura de un poema. Durante la primera lectura, algunas palabras del poema parecen raras o enigmáticas; pero una vez que lo hemos leído entero, es probable que seamos capaces de descubrir los significados especiales que las palabras tienen en este contexto. En la siguiente fase, estos significados recién hallados pueden aportar inspiración para una inspección más detenida, que de nuevo puede darnos nuevas revelaciones adicionales.Alternar entre las perspectivas total y sectorial no es el único modo de aplicar la espiral hermenéutica. En muchos casos una visión "total" no es factible o no tiene sentido en el análisis; en tales casos podríamos simplemente estudiar el objeto desde dos o más ángulos distintos.
Al comienzo de nuestro estudio, será normal que poseamos algunos conocimientos preliminares sobre el objeto. Este conocimiento se ha reunido antes en estudios que hemos hecho nosotros u otras personas, y mediante la aplicación de diversos puntos de vista. Podemos, entonces, usar los correspondientes ángulos de visión en el estudio hermenéutico. Por ejemplo, Päivi Hovi estudió cómo la pintura en anuncios se desarrolló en Finlandia de 1890 a 1930, y descubrió que para entender el desarrollo, se tiene que estudiar el objeto desde cuatro puntos de vista o contextos, que se ilustran en el diagrama de la izquierda.

Juha Varto (1992,58) presenta las siguientes instrucciones para la interpretación hermenéutica:

La hermenéutica es usada con frecuencia cuando se estudian los mensajes simbólicos de obras de arte. Con este método, es fácil avanzar del nivel trivial de lo que la obra "pinta" a los niveles más profundos de lo que el artista tal vez "quiere decir". Por ejemplo, la cuestión de lo que cierto pintor representa puede ser contestada en tres niveles de profundidad: Un ejemplo famoso de interpretación de una obra de arte son los muchos significados que Martin Heidegger fue capaz de extraer de una pintura de Van Gogh, que muestra un par de zapatos viejo (a decir verdad, Heidegger no expuso su método, pero parece haber estado bastante cercano a la hermenéutica).

Estudiar los significados simbólicos con la hermenéutica es arriesgado. Hemos de recordar que estamos tratando con nuestras propias interpretaciones y que otros bien pudieran, desde el mismo punto de partida, llegar a diferentes interpretaciones.
Es verdad que gente como los críticos de arte, por ejemplo, publican sus opiniones e interpretaciones todos los días, e incluso eso es lo que se espera de ellos; pero si queremos hacer lo mismo en un informe de investigación, es mejor hacerlo notar claramente en la exposición. Si estamos lo bastante seguros de nosotros mismos como Heidegger lo estaba, somos libres de declarar que nuestra interpretación es la correcta y que lo que mejor pudieran hacer otros es adoptarla.
Sin embargo, si no pretendemos proclamar nuestras opiniones y queremos descubrir qué significados produce generalmente una obra de arte en las mentes de una amplia audiencia, el método hermenéutico no es el mejor. En su lugar, debiéramos considerar el método empírico de la entrevista, o quizás la experimentación.

O bien, si deseamos descubrir lo que el artista "quiere decir" con la obra, debemos preferiblemente interrogar al artista mismo en una entrevista o, si eso no es posible, examinar los papeles que de él queden.

Otra advertencia. La hermenéutica no es uno de los métodos más fiables. Es muy subjetivo y es difícil evitar que llegue a ser una simple conjetura personal. No debiéramos usarlo si hay otras maneras de extraer el significado del autor original del texto. Por ejemplo, si hemos hecho una serie de entrevistas y, como resultado, tenemos un manojo de largas y en ocasiones oscuras narrativas, el método correcto para resolver las ambivalencias es no el estudiar los papeles hermenéuticamente, sino hacer nuevas entrevistas y pedir aclaraciones al informante original.

Investigación ex post facto

El estudio archivístico de documentos es uno de los pocos métodos disponibles para investigar acontecimientos que cumplen alguna de las siguientes condiciones: Algunos temas típicos para el estudio en archivo son las decisiones vitales en la existencia humana: elegir una escuela, una esposa, ocupación y vivienda; acontecimientos posteriores en las circunstancias personales y carreras de estas personas; y cuáles de todas éstas pueden ser vistas como causas y cuáles como efectos.
En la actividad de las entidades empresariales, se toman decisiones vitales similares: fusiones, inversiones, nuevos edificios, nuevos productos; y lo que han sido las consecuencias en términos de mercados, beneficios, etc. La experimentación en tales temas tan delicados es imposible; la observación podría ser factible, pero en momentos tan críticos, que raramente habrá un investigador presente; en consecuencia, el método principal será el estudio de documentos. Podría ser complementado con entrevistas, si los acontecimientos estudiados son recientes.
Otros temas frecuentes en investigación de archivo son los sucesos destructivos, tales como castástrofes naturales, accidentes, crímenes; enfermedades y sus causas, la salud pública y lo que la amenaza.

En el estudio de archivos, como en otras investigaciones, tendremos que elegir entre extraer información cualitativa, cuantitativa o una información de ambas. Los métodos cualitativos en el análisis de documentos se trataron más arriba, bajo los epígrafes crítica de fuentes y análisis hermenéutico. El estilo cuantitativo, que se suele llamar investigación ex post facto será tratado más adelante.

Un estudio cuantitativo de relaciones causales de acciones que ocurrieron hace mucho será posible si tenemos los archivos adecuados sobre los acontecimientos. Necesitaremos una hipótesis exacta sobre la causalidad, y datos registrados de lo que se presume son variables independientes y dependientes que fueron reunidos ambos antes de lo que se cree fue su influencia causal.  Organizamos entonces los datos de modo que podamos calcular la correlación u otra asociación estadística entre las variables. Por ejemplo, podemos tener los siguientes datos (ficticios) sobre las ventas de coches de una empresa en 1905 y 1906:
. 1905 1906
Color de los coches Solo negros Negros, azules y rojos
Coches vendidos 8.000 23.000
La hipótesis podría ser que el incremento en ventas de 1905 a 1906 fue causada por la ampliación de la gama de colores. Tal hipótesis está de hecho corroborrada por la evidencia. Sin embargo puede muy bien haber habido otras razones, tal vez más poderosas, que nunca fueron documentadas, con lo que serían necesaríamos más investigaciones en este caso.

No siempre podemos estar seguros de la dirección de causalidad: ¿cuál es la causa y cuál el efecto? Por ejemplo, podemos haber encontrado estadísticas que indican correlación entre el tiempo pasado viendo programas violentos en la Televisión y los comportamientos agresivos de los espectadores. No obstante, sobre la sola base de estos datos no podemos saber cuál es la explicación correcta:

Los ejemplos anteriores muestran algunas de las debilidades del método ex post facto: la inseguridad de los resultados y la dificultad para verificar o demostrar la falsedad de las hipótesis. Consiguientemente, los resultados de la investigación ex post facto debieran, en medida de lo posible, ser confrontados con otros métodos. Esta desventaja es común a toda la investigación de archivo, por supuesto.

Evaluar los resultados

En comparación con la investigación empírica, el estudio de la bibliografía y otros textos tiene cuatro puntos débiles característicos: Que esté obsoleta quiere decir que los hechos obtenidos tal vez sean ciertos, pero no pueden ya usarse para resolver problemas de hoy en día. Sin embargo, es cierto que un informe obsoleto puede a veces usarse como molelo para un estudio empírico renovado del mismo tema.

Validez en un nuevo contexto. Muchas veces las fuentes nos dicen cómo son las cosas en algún otro sitio (por ejemplo, qué tipo de coches se vende mejor en otro país) pero querríamos aplicar los datos a nuestro propio país.  Cuando consideramos si la información es válida en otro contexto, podemos usar una de estas dos estrategias:

Arriba se enumeran sólo temas que son característicos del estudio de bibliografía. Además, podríamos plantearnos aplicar algunas cuestiones concernientes a la investigación empírica. Éstas se tratan en el epígrafe Evaluando los resultados (de la investigación empírica)

Presentar los resultados

Una vez que hemos hallado los documentos adecuados y se han extraído de ellos los hechos deseados (u opiniones, o lo que haga al caso), nos enfrentamos a la tarea de informar de los resultados. Cuando se informa de algo que se ha encontrado en documentos anteriores, se tiene también que revelar la propia opinión de uno mismo sobre el asunto; en otras palabras, debemos decidir si queremos presentar la información Cuando tomemos prestados hechos o bien una opinión de otro autor, podemos optar entre dos estilos: bien la paráfrasis con nuestras propias palabras, o bien la cita entre comillas, palabra por palabra. La regla de oro es que las citas no deben ser demasiado largas, de cinco a diez líneas a lo sumo. También debiéramos traducir las citas a la lengua de nuestro escrito. Podemos añadir entre paréntesis en la lengua original las palabras de traducción ambigua.
Si deseamos condensar un texto original prolijo, el parafrasear es la opción obvia, pero también es posible omitir las palabras innecesarias en una cita con tal de que indiquemos claramente las omisiones. La manera estándar de indicar esto son los tres puntos, o los tres puntos entre corchetes [...]. Las palabras añadidas por nosotros con la intención de clarificar también irán entre corchetes [].

Cada cita o paráfrasis debe ser acompañada por una referencia a la fuente, que incluirá el nombre del autor y el título del libro. Casi todas las publicaciones parecen tener sus propias reglas de presentación, así que lo mejor será conseguir las reglas seguidas por el editor de la serie, revista o colección.

En las referencias se usan en ocasiones abreviaturas latinas, como:

cf. = cfr. = confrontar (Lat. confer)
ib. = ibid. = en el mismo libro o lugar (ibidem)
passim = en varios lugares
op.cit. = la obra citada más arriba (opero citato)
s.a. = sin indicación de año de impresión (sine anno)
(sic) = Así. Pondremos esta palabra inmediatamente después de la afirmación que consideramos incorrecta o que, por lo chocante o inesperado, puediera parecer al lector una errata.
Acabado nuestro estudio de los textos, pasaremos a escribir nuestro informe, o bien continuaremos el estudio empíricamente, lo que significa que recurriremos a uno de los siguientes métodos:

Bibliografía


Indice / Glosario / Indice de Nombres

15.dic.1998. Comentarios para el autor: email pentti.routio@uiah.fi  Versión en español: jbermejo@iponet.es

Ubicación original: http://usuarios.iponet.es/casinada/arteolog (España) http://www.uiah.fi/projects/metodi/ (Finlandia)